viernes, 26 de mayo de 2017

3 La sociedad de los poetas anónimos... Los tipos de poesía


¿DONDE QUEDARON TUS MANOS?…
(A Víctor Jara)

El estadio vacio
Huecas las paredes.
Las almas de los presos
Soledades compartidas.
Llantos, gritos,
Quejidos contra el viento,
Desfallecidas palabras,
De sangre las lagrimas
Relamidas sobre el suelo
Quebrado el cuerpo,
Inutilizado el orgullo,
Vuelta la sangre sobre el pecho,
Adolorido el dolor más dolido,
Compungido,
Anonadado mirándose las manos
Manos de dedos largos,
Macilentas manos trasgredidas
Frías como el frio de los huesos
Frías las cuarenta y cuatro balas en el cuerpo
Adheridas, transmutadas
Balas obscenas gritando tu nombre
Víctor Jara repetido hasta la muerte
Muerte de la guitarra
De las coplas de los versos
Por esas calles tan tuyas
“Mistral”  o de “Neruda”
De tus padres
Tus hijas, de tu esposa
¿Dónde quedaron tus manos?
Cantor de los campos sembrados
El de los caminos anegados
Poeta de los cinco mil hermanos
Bendigo tus manos, tu pueblo
Si te hacen falta mis manos
O necesitas mi verbo
Lo dejo en estas palabras
Transfórmalas Víctor Jara
En canciones en versos...



G. C.
26/05/2017

©DerechosReservados®

martes, 23 de mayo de 2017


PALABRAS...


Palabras  tuyas que me hacen falta
Silabas construidas en oraciones
Hablando de lo nuestro
De lo hallado
Pasiones encendidas
Bajo cúpula
De cuerpos entregados
En noches de desvelo.
¿No acaso era el amante
De las noches de inviernos acumulados?
El solicito infiel de verbos derramados
Trascritos en tu piel desnuda
¿Cuántas veces implore bajo la luna?
Un resquicio
Solo un instante
Un pestañeo 
Un batir de alas nocturnales
Contemplando tú figura recién bañada.
Me faltan tus palabras de aliento
Y el vaho de tu boca  
En mis mejillas encendidas.
Sobra en mí el egoísmo
El rencor, el viejo encono
De pasados olvidados.
Extraño la  mata de tu pelo
Sus hilos cubriéndome
Los brazos, mi angosto pecho.
Añoro las silabas tan simples tan sencillas
De tu nombre
Repetido al claro amanecer
De las congojas.
Los nidos de gorriones de tus labios
Emergen declarándome la guerra
Perdido sin apenas dar batalla
Te declaro vencedora de la tregua
Desde este lugar sin sombras
Anhelo leer tus letras de nuevo
Palabras que esconden taciturno
Al hombre que ves presente
Que se ha quedado sentado
Esperando nunca más ser ausente.


G.C.
23/05/17
©DerechosReservados®



lunes, 22 de mayo de 2017



RODRIGO GAMBOA  6 DE ABRIL 2017





Te recuerdo, un día de frio amanecer del año doloroso del 2006, serian las 6 de la mañana, desvelados, ojerosos pero muy alegres, mentándole su madre al gobierno espurio en ese zócalo tan tuyo, tan nuestro, en esas fechas donde el dolor estaba a flor de piel, cantábamos canciones del palomas o trovas de Silvio Rodríguez, ataviado de tu sarape cubriendo el cuerpo, la gente pasando a escucharnos y aplaudiendo nuestros reclamos, así deseo recordarte amigo, caminando sobre las calles que fueron nuestras, y que ahora se van contigo, como tu Cuautla, tus plazas tus museos esos de los que nos contabas y que nos evocaba que soñáramos en la toma de la ciudad y en el general Zapata, hoy caminas tus calles esos lugares por donde creciste y conociste a los amores de tu vida, donde viste nacer a tus hijos y te llevas sus caricias, sus sonrisas, ahí donde se encuentra la estatua del niño artillero donde por las noches después de algún evento caminabas sin problema alguno apurando los pasos para llegar a verlos.

Hoy tomas otros rumbos, caminos de recuerdos y de fotografías sin enmarcar en cuadros que ya no existen pero que los estamos viendo en cada palabra de tu nombre escrito en las manos que te hemos saludado y en los abrazos dados, hoy no estaremos en esas madrugadas de frio de años anteriores, ni en las noches de estrellas caminando a la ribera del rio que cruza Cuautla, pero has dejado la huella en tu lucha diaria y en la herencia moral de tu familia, no podre acompañarte pero te contare el final de la historia con pelos y señales, del “cambio verdadero” que ha sido nuestro sueño, hoy tu guitarra que tantas veces te acompañaba se quedara esperando tus manos, no mires atrás que el llanto cubre los ojos, no mires los recuerdos porque para ti ya serán futuros inciertos, tan solo sigue tu viaje hermano, cántale a la añoranza y sonríe, sonríe mucho pero sobre todo descansa, descansa mi ruy, mi superchango…   

G.C.




MALDITOS BESOS…


¿Donde tus malditos besos están?
Besos quemantes, ayeres encontrados
Entregados, sofocantes en mis labios
Besos míos, de mi cara, de mi frente,
Labios aprendiendo a ser tus besos,
Hurgando boca, lamiendo lengua,
Entregando cuerpos,
Placer sexual en las noches de invierno.
Besos ahora lejanos, perdidos, obsoletos,
Labios  tragados no besados,
Besos de juventudes aniquiladas
Entre las hojas amarillentas de los calendarios
Dejando escrito pedazos, vida que fue nuestra.
¿Desde cuándo abandonaste la boca
Tantas veces tuya?,
¿Por qué será que lo amado se pierde?,
Se deshace en palabras vanas,
Afirmaciones  resueltas, en engaños.
¡¡¡Malditos besos Extrañados¡¡¡,
Cedidas caricias a los ojos amados,
!!!Malditos besos lujuriosos¡¡¡
 Llenos de un nosotros en completo desenfreno,
Besos, en todos lados y en todas partes,
 Besos al fin.
En la cocina, en el baño,
En la puerta y en la cama,
Besos de saliva, lasciva, de susurros.
Besos malditos tirados en bocas diferentes al buscarte,
De cuerpos soñados a besos,
De noches de besos,
De días hechos besos,
Besos quemantes en mis labios
!!!Malditos besos¡¡¡ de todos menos míos.
¡¡Ya no quiero tus besos!! No los deseo
Al desearlos, te extraña y de extrañarte
Quiero por siempre besarte,
Pero no sabes ni lo sabrás nunca
Que tus malditos besos al besarlos
Me vuelven esclavo de tus besos,
Y entonces entre tantos besos que sueño darte
Terminarías con mi vida
Atado a tus besos…


G.C.
27/04/2014
©DerechosReservados®




CAPITÁN DE ESTRELLAS…

Capitán
Se opaca la fuerza de tu voz esta tarde
Sensibles infinitas voces gimientes
Gritos de esperanzas surcan tu boca
Como planicies de pecados hirientes.

Guirnaldas y crisantemos visten tu traje
Nublan tus ojos las voces de tus nietos
Intentas huir de las miradas de tus hijas
Mas tus piernas a penas te sostienen.

Rememoro hazañas al igual que  tus guerras
Las mañanas de luchas incansables
Cubierto de honores guerrero victorioso
En la cubierta blanquecina de tu estirpe.

Añoro la templanza de tus órdenes
Al atravesar los encrespados mares
Capitán del navío forjado a fuego
Sobre las arenas transparentes de tus tiempos.

¿En dónde ha encallado tu barca?
¿Sobre qué islas paradisíacas
Tus pasos firmes dejan huellas?
¿Escondido en  qué cumbre
El tesoro de tu conciencia has dejado?
¿Cuál estrella será tu casa?

G.C.
13/05/2017
©DerechosReservados®





AMOR ACENTUADO...

Rozare tu cuerpo
Con dedos plagados de palabras.
Sentiré la curvatura de tus senos,
Con sinónimos, con verbos.

Te nombrare de mil maneras
Buscare nuevos sinónimos
Usando tus palíndromas
En cada detalle de tu piel.

Nos entregaremos en antónimos
En adverbios, en calificativos,
Besare tu nuca, sentirás mi aliento
Prenderé la llama del deseo.


Derramare lujuria, sexo, placer,
Sentirnos al fin compenetrados
Las gotas de sudor en nuestros cuerpos
Sin pausas sin corchetes.

Suspiro besarte en adjetivos
Penetrar tu entre pierna sin metáforas.
Besar tu espalda, sentir tus gemidos
Sin puntos suspensivos.

Anhelo ser el dueño en punto y coma,
De tus sueños eróticos y entre paréntesis,
Llenarte de placer continuo
Entre los acentos de tus pezones erectos.

Perderme entre los rizos de tus bellos
Donde mi lengua danzarina redescubre
La tilde que se oculta tras de ellos
Acentuando el placer de quien los abre.

Por un momento absoluto de tus pensamientos,
Deseo e imploro a mis oídos
Escuchar tus gemidos en susurros,
En contracciones de tu cuerpo ya rendido.


Añoro traspirar sobre tu vientre,
Sudar en tus piernas, gozar tus humedades,
Llegar juntos en espasmos placenteros
Terminando como siempre en tu punto y mí aparte.

G.C.
13/01/2016
©DerechosReservados®



miércoles, 17 de mayo de 2017

La sociedad de los poetas anónimos (NUEVO PROYECTO)


HA MUERTO EL POETA…


Ha muerto el poeta de los sueños rendidos
Profeta de la eternidad en resquicios sublevada
Sangre suya de color rosa purpurada
Escarlata de fuego surcando labios encendidos.

De las venas cual hojas marchitas del poeta yerto
Emergen cascadas presurosas de agua diamantina
Cánticos de sirenas Bañan las aguas del desierto
Velando su llegada con vino y nicotina.

En la sangre ancestral del poeta inerte
Acuosa amoratada y roja manchando telas
Deambula un  barco de pequeñas velas
Cual testigo mudo de afrenta irreverente.

Sobre las velas del barco que atraviesa iliadas  
Aguas profundas oscuras sin nombre
Perdido tras el horizonte de aventuras realizadas
Lleva escrito en la proa mil veces su nombre.

Los diarios han hablado de la muerte del poeta
Han dado los nombres de probables culpables
Su pluma encerrada en el último cajón de su gaveta
O el papel donde transitan palabras amables.

Dejo cuatro sobres  escritos mal formados
Sobre la almohada de cipreses y de almendros
Dos plegarias a su padre dirigidas
Una más al amor de sus heridas.

Dejo el poeta una carta sugiere el telediario
Donde habla de ríos y constelaciones estrelladas
Iniquidades donde se trasmuto el breviario
Destrucciones de oraciones mal talladas.

Fue la utopía su asesino despiadado
O el recuerdo huyendo  despavorido
La fe perdida entre los surcos malherido
O la esperanza del corazón ajado.

Hoy la suerte del poeta estaba echada
Entre lirios de palabras sembró amores
Con metáforas alimento a su amada
Cosecho sinsabores cual dolores.

Todo  término para el poeta enamorado
Bailo sobre zarzales la muerte de sus huesos
Sobre la tumba de su madre paralizado
Antes de irse deposito dos besos.

Ha muerto el poeta que se creyó mecenas
Levanto paredes de orquídeas de azucenas
Y ante tal sollozo de viejas plañideras
Huyeron las musas se suicidaron las quimeras.

Ante tal alboroto de muertes encontradas
Huyo la primavera se fugo el  verano
Se deshojaron los libros no leídos de hadas
La gota de agua se transformo en ríos.

Tras la muerte del viejo poeta de barba crecida
Culparon a los versos lo mismo a la prosa
La música que llenaba el espacio silenciada
Gritaba a los vientos ¡¡¡fueron ellos!!! Sobre su fosa.

Y  en el mármol donde quedo su fortuna
Una hermosa sentencia se ha escrito
“aquí yace el hombre que se caso con la luna
No era grande tan solo fue finito”

A los lados de la blanca catacumba
Escribí poesía me perdí en la bruma
Creció el pasto regreso la prosa
Las musas lloraron y creció una rosa.




G.C.
16/05/20017
©DerechosReservados®





viernes, 12 de mayo de 2017














Dedicado a mis hijas con mucho amor...


Era un “perro”…
Era un perro, si, con el pelo crespo cuan  largo que apenas se le apreciaban los ojos, de ancho pecho, patas gruesas, firmes y fuertes, era solo un cuadrúpedo canino que arribo de forma inesperada al hogar donde se le dio calor humano, tratado como igual (con sus asegunes); soberbio, altivo, egocéntrico; se daba el lujo de permitir que el mundo girase a su alrededor para ser el centro de la admiración, le congratulaba ser contemplado por los transeúntes en sus salidas a la calle, admirado por personas que le veían pasar a su lado, sus movimientos eran de tal forma y con tal sutileza semejando a un niño el cual busca la cálida sonrisa y el consentimiento del adulto.
La primera vez que le vimos; era un animalito indefenso, pequeño, inseguro, solíamos sostenerlo en una sola mano, tenía los ojos tristes, el miedo en su cuerpo, la cola metida entre sus patas; deambulaba cayéndose sobre las baldosas del piso de la casa, su nuevo hogar. Transcurridos los días para el pequeño poker, era todo una aventura, recorrer los pasillos, aprender a comer en un lugar, (su espacio); le construimos un palacio con pedazos de cartón, con su nombre pintado en letras negras sobre la entrada de su puerta, le acomodamos una cobija para el frío y cuando despertaba, salía disparado a sus necesidades diarias y cuantas veces se equivocaba y corría para el otro lado de la sala ganándonos la risa.
Si, era un perro, pero con el aprendimos a conjugar el pronombre posesivo; “tuyo”, cuando las travesuras eran tantas que buscábamos culpables entre nosotros para echarle la culpa, “mío” cuando le chuleaban por la calle o aquellas veces cuando solíamos salir a correr y no se detenía hasta alcanzar su objetivo al ir trotando a mi lado, “suyo” siempre suyo y sobre todo cuando llegaban los niños encaramándose sobre de él, mientras oponía una leve resistencia para terminar dejándose hacer diabluras de los peques. De alguna forma esos pequeños granujas se lo ganaron, era de “ellos”, de “ellas” las chicas que le cuidaban y atesoraban sus días cuidándolo en sus enfermedades. Al paso del tiempo en sus cuatro años termino siendo “nuestro”, nuestra responsabilidad, nuestro perro, nuestro amigo, y un sinfín de, nuestro.
Probablemente no fuimos los mejores amos, ni sus mejores amigos, pero le amábamos a nuestra manera, a la manera de los amos primerizos, aprendimos juntos o al menos lo intentamos de aprender de él como el de la familia. De la misma forma le veíamos contorsionarse y darse a querer, sus actos nos llenaban de alegría, rememoro esos días al amanecer cuando se desperezaba con movimientos felinos rasgando la puerta donde solía dormir para salir disparado, entrar a su baño y regresar a estirarse dando los buenos días moviendo su cola. Después llego random y juntos fueron, demasiado, los alegres compadres, jugaban o se peleaban por ser los líderes de la manada y terminaban uno castigado y el otro también.
No tenía raza pero era de todas a la vez y suponiendo que en algún momento de su existencia se dio cuenta de que era un perro, se dormía acompañado en la recamara de las hijas, era apapachado por los hijos, regañado por todos y daba desplantes cuando se le llamaba la atención, como cualquier chiquillo. No le agradaban los perros, cuando solíamos ir  al parque de los perrijos se apartaba de ellos para jugar solo y  no le agradaban los niños ni se dejaba tocar por ellos…hasta que llegaron esos bajitos adorables que no les importaba su mal humor ni sus gruñidos, ellos le abrazaban, besaban, acariciaban, jalaban la cola, poker al principio se enfadaba, pero de tanto mirarlos y sentir sus garras sobre su cuerpo fue cuando se dio cuenta de que nunca podría evitar el cariño de los niños y lo aguanto todo, a tal grado de que cuando no estaban los chicos los buscaba, los extrañaba y ellos a su vez preguntaban por él.
Era un perro, si, y le encantaba salir a correr, sentir el aire entre sus patas, entre la melena o entre la piel cuando le cortábamos el pelo, saltar los charcos; jalar su correa para intentar soltarse para correr solo, para ser el más rápido, sin importarle absolutamente nada de cuanto ocurriera a su alrededor, ni siquiera se fijaba en los demás  perros que pasaban a su lado. Gracias a su llegada, un día, después de veinte años pasados sin hacer ejercicio, me cale los tenis, tome su correa, su botella de agua, me puse ropa deportiva, salimos a trotar, primero unas calles, luego al parque, cada vez mas distancia y más tiempo, se hizo costumbre, cada vez que deseaba salir, al verme llegar, ladraba, brincaba y corría de un lado a otro meneando la cola  sin perder de vista su pechera para aventurarse por las calles entrenándonos para alguna carrera.
Era solo un perro, y una mañana despertó enfermo, su cara entristeció,  sus ladridos se ahogaron en gemidos, de pronto se veía decaído, no pudo salir a correr como tanto le gustaba, nos miro a los ojos mientras intentamos todo a nuestro alcance para su alivio. Se despidió de la familia, lo abrazaron los niños, paso la tarde con ellos, deambulaba con sus pequeños amos mientras ellos se entretenían con sus juegos. ¿Qué fue lo que paso con su salud?, preguntamos a su doctora, algo que comió, era de nacimiento tal vez, su dolor era constante y su delgadez cada momento era más evidente, los días se escurren como el agua y no había momento en que pudiéramos creer en su sanación, lo intento, por supuesto que lo hizo, percibía que sufríamos a su lado, por las noches le tapábamos con su franela, le acariciábamos incluso le proporcionábamos palabras de aliento, se quedaba dormido, tiritando de frío, la última noche le acaricie el lomo le tome las orejas, me despedí de él, se durmió intranquilo con su piel en los huesos, la promesa de su doctora que de seguir así tendría que tomar la decisión de dormirlo para siempre. Muy seguro estoy que durante esa noche, soñó con sus carreras sus brincos, sus volteretas, con el viento golpeando sus orejas como siempre intentando atrapar cualquier tipo de pájaro al que nunca por mas rápido que fuera pudo dar caza, cierto que soñó con su mejor amiga esperando sus palabras de aliento y su adiós, soñó sus juegos y su familia. A la mañana siguiente le dimos  el último adiós e intentamos salir a nuestros deberes, todo estaba preparado para el paso más difícil que podríamos haber tomado. Poker, medio levanto la cabeza, nos miro a los ojos, se quedo en silencio, recostado sobre su colchón, recordaría a una de sus amigas que estaría en la escuela llorando por dentro, esperando un milagro si existiera para alcanzar  a ver su mejoría y suspirando de hito en hito al recordarlo entre las líneas de lenguas extranjeras de sus libros, mientras su otra amiga con el corazón desgarrado le acaricio el lomo, le tomo la pata y en un último adiós entre sollozos se despidió de su perro, le dejo solo, su amigo, su hermano, random su fiel escudero se acerco a olerlo, le froto el  hocico a su cuerpo lánguido y se fue a echar a su lado para protegerlo de que nadie se acercara a molestarlo, entreabrió los ojos y de pronto se sorprendió en la puerta de la entrada de un campo verde lleno de flores y aves de todos tamaños que surcaban los aires en parvadas viniendo a bajar a unos paso de donde se encontraba, rasgo con su pata la puerta y esta cedió ante su fuerza recuperada, avanzo unos cuantos pasos, volvió su rostro a la entrada luego al campo y corrió a perseguir las aves mientras la puerta se cerró detrás de él, su amigo aguzo el oído, aspiro el aire y volvió a su posición de espera mientras nuestro amigo guardo para si sus dolencias, supongo que lo hizo para no mortificar a nadie y el día trece de marzo a la mitad del día, cerro su mirada para siempre…era solo un perro pero fue nuestro amigo, parte de la familia, compañero de los días en que solíamos correr bajo los árboles mirándonos de reojo, mientras el aire nos golpeaba el cuerpo y el sudor perlaba nuestras frentes y nos perdíamos entre las calles que eran nuestras.

G.C.
15/marzo/2017
©DerechosReservados®



miércoles, 10 de mayo de 2017

MI MADRE…

Recuerdo aromas de su cocina
La mesa dispuesta a la comida o a la cena
Sus manos en perfecto movimiento
Distribuyendo  platos
Calentando tortillas
Repartiendo su afecto en los manjares servidos
Recuerdo los gratos olores
 De navidades compartidas
Racimos de luces de colores
Ramas de árbol con esferas
Sus OJOS de mirada inquieta
Calculando, sopesando
Sus palabras, sus regaños
Pero salen así, de bulto.

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En la estufa como siempre
Esperando ser vertida 
En las tazas de café
Para el que llega a su casa.>>

Recuerdo sus manos pequeñas,
Fuertes, Macizas
 Lo mismo sembrando  flores
O dando un  “estate quieto” a los chamacos
Manos que evoco de mi madre
Aprendiendo a dar CARICIAS hasta hace poco
Pero dieron seguridad de modo alguno
A esos seres pequeños, compungidos
De las tribulaciones de la vida diaria
Intentando ser los hombres que soñaron
Mientras nos miraba de reojo
Con el orgullo fortalecido en su alma
Al mirar a sus hijos ya maduros.

<
En la estufa como siempre
Esperando ser vertida  
En las tazas de café
Para el que llega a su casa.>>

Recuerdo  también su pelo
De miles  formas peinado
Pintando de vez en cuando
 Esas vetas de blancos surcos
Que se aferran a resurgir
Abriéndose paso  en su cabellera
Donde se hospedan  los años
Donde se aloja su aliento
De su amanecer distante
AMOR  a su tierra, amor a su gente
Suspirando  por verlos acaso saludarlos
A su hermanita mayor
Siempre postergando el viaje.

<
En la estufa como siempre
Esperando ser vertida 
En las tazas de café
Para el que llega a su casa.>>

Rememoro su sonrisa
Franca,  leal, resplandeciente
Su trabajo, su prisa,
El valor de ser mi madre
De su CARIÑO invaluable
Que nunca fue titubeante
Más bien fuimos los hijos
Los que dejamos de lado
Las visitas a “la casa”
Por cosas que nos atañen
Embrollos  no se que tanto
Dejando solo en la mesa
Arreglada  con sus manos
Una ausencia, un alejarse
Para regresar un día
Contemplarla con ternura
Desviviéndose  mi madre
Por compartir su comida.

<
En la estufa como siempre
Esperando ser vertida 
En las tazas de café
Para el que llega a su casa.>>

G.C.
10/05/2017
©DerechosReservados®





ERES #MORENA
 (FELIZ DÍA DE LAS MADRES)

Has nacido, en cualquier parte, mujer de cualquier país, en una época cuando aun no llegabas a mi vida y fueron tiempos que no me tocaron vivir. Has vivido tu niñez según la cultura que te rodeaba y aprendiste a ser esposa, madre niña, mientras jugabas en tus  jornadas de sol a sol, trabajando, levantándote antes de clarear el día, comiendo cualquier cosa, yendo a la escuela por hacer algo, pero la abandonaste  cuando descubriste que lo más importante para tus padres era el trabajo.  Tus juegos fueron más de adulta en el transcurso de tu adolescencia que de la infancia que abandonaste en cualquier lugar de un rincón de tu casa, fuiste adulta joven y te casaste con los sueños y esperanzas de muchas mujeres que como tú , buscaban su felicidad en los brazos de algún hombre que se presento ante ti en algún momento del cual muchas veces te reservas los detalles quizás para recordarlos en algún momento o al contrario, deseas perderlos como lo perdiste a él  cuando huiste con lo poco que tenias encima, tomaste a tus hijos y saliste con el llanto en los ojos, cerraste la puerta tras de ti con la certeza de que las cosas ya no pudieron ser las mismas, te armaste de valor, de coraje, de sentimientos encontrados los cuales  llenaste todos los días en la responsabilidad de ser madre…
Eres #MORENA, como la tierra de tu pueblo que te vio nacer, con la piel curtida por el sol de las mañanas y el humo de la leña donde cocinabas tus comidas, eres #MORENA, como la virgen a quien elevabas tus plegarias en tus noches tristes llenas de soledad acurrucada a tus hijos  y a tus  congojas, fuiste dotada de voluntad y de entereza, tomaste decisiones que cambiaron el rumbo de tu vida y que nunca ni por un minuto siquiera, reprochamos, saliste de tu pueblo, de tu ciudad al mundo citadino, al gran dragón de la capital  con la carga invaluable de tus hijos, te estableciste en las calles de una ciudad que te devoraba si te quedabas quieta  y llorabas muchas veces cuando sentías el peso de la soledad, que llegaste sin conocer a nadie, sin un lugar fijo,  pero cada día te despertabas de madrugada a preparar tus días de trabajo doliéndote el alma  al dejar a tus hijos encerrados y al cuidado de tu Dios, les diste el ejemplo de aprender a leer a fuerza de buscar trabajo en las calles de la gran ciudad, hiciste lo que pudiste para que siempre se aferraran a sus sueños, les confiaste ejemplos concretos para ser buenos ciudadanos, ellos tus hijos  tomaron lo que pudieron de la vida y estas orgullosa de sus logros y sufres con ellos sus derrotas pero siempre diciéndoles que hay que levantar la cabeza para salir adelante.
Eres #MORENA como el azúcar que endulza con su ser la hiel amarga de la derrota, eres el refugio donde tus hijos regresan para salir fortificados cuando se sienten desvalidos, eres #MORENA, de todos los municipios y ciudades del México ensangrentado y les lloras a tus hijos yertos ,inertes, convalecientes, eres amable, ruda, humilde, guerrera, eres la espera, eres la marcha  con los pies cansados en calzadas que no conoces, eres  las noches en vela esperando con los brazos extendidos a tus hijos perdidos en una guerra que no es la tuya, siempre sobresaltada de recibir una llamada, un golpe  en la puerta, algún anuncio en la tele, algo que te estruja el alma pero lo deseas para poder mirar y tocar el rostro de tus hijos desaparecidos.
Eres #MORENA, te llaman de mil maneras y tienes infinidad de nombres, mujer, sueño, esperanza, vida, gratitud, eres la historia de esta patria conservada en tus manos y en tu piel agrietada por las arrugas, en la cabellera plateada que amarras con una liga, con una trenza, eres la historia transmitida de generación en generación por tus ancestros, por tus mayores, por tu abuela, por tu madre. Eres la esperanza de un pueblo, te levantas mucho antes de que despierte el sol  de que el gallo mañanero cante con su grito sobre todo el pueblo y te cuestas a descansar un poco tan solo un poco hasta escuchas llegar  y ves  al último de tus retoños entrando a casa, bendiciendo en tus oraciones al México de tus amores.
Eres #MORENA como las mujeres del sur que caminan hacia el  México donde han dicho los que saben que muchos centroamericanos atraviesan en ese tren maldito de la muerte donde son sacados a empujones descubriendo que en algún punto de este País donde ahora marchan con la fotografía gastada de sus vástagos, fueron masacrados, torturados, aquí en este lugar buscan esa luz perdida, siguen la ruta que siguieron sus hijos, quemando sus cueros con el clima de estos lugares, donde todos hablan pero nadie hace nada.
Eres #MORENA, ejemplo de fortaleza y templanza inquebrantable forjada día a día, cuantas veces te vi  llorando la derrota de tus sueños y esperanzas, en el corazón mismo de la antigua Tenochtitlán, la plaza principal de la capital, a pesar del llanto derramado tomaste  las manos de tus hijos, de tus nietos, de tu #PROLE y con la voz quebrada y el alma partida sentenciaste:”Pueden llorar lo que quieran pero no pueden dejar de luchar por su futuro”…
Eres #MORENA, creadora,  innovadora, alegre, dicharachera, eres magia para dar de comer a tus hijos en las situaciones adversas, eres caricia de manos trabajadoras, eres lucha incansable, eres la risa que despierta en nuestros oídos, eres la Adelita que comparte nuestra lucha, eres amiga, eres Mexicana, eres tierra, mar, caminos, encuentros, despedidas, oraciones pero sobre todas las cosas eres MADRE…

G.C.

11/01/2016

viernes, 28 de abril de 2017




QUISIERA AMAR HOY…

La música circunda entorno a  la cabeza en pequeños valses armoniosos que no claudican, como el humo del cigarro que no termina de desaparecer en tintineos celestiales, las manos del director de la sinfonía, presto, dibujando en pases tan profundos cadenciosos de un lado al otro de su cuerpo extrayendo melodías, acordes, tan excelsos, tan rítmicos que aun los que no entienden la música clásica  les gana una lagrima de satisfacción al escuchar los violines llorar en las noches de lluvia sobre las constelaciones de los planetas más distantes.
Como quisiera amar hoy, en este momento y en este instante, con la misma intensidad con la que se mueven las cuerdas de las guitarras y el violonchelo rasgados de ternura en la noche de los sueños profundos, deseo tanto amar, una cara, unos ojos, expresivos por supuesto, el rostro perfecto de mis ensoñaciones en aquellas quimeras de mi juventud anhelante de crecer o aquellas de mi niñez, cuando me enamoraba de tal forma y tan íntimamente como solía ser en ese entonces, retraído, ensimismado, callado, serio, reservado, escribiendo canciones imaginarias o palabras de amor entrelazadas a los nombres que repetía sin cesar hasta clavarlos en la piel como tatuajes que se adherían penetrándolo todo. 
Como quisiera amar ahora como entonces y salir a la calle a recibir la lluvia golpeando la cara para confundir las lagrimas que pugnaban por emerger de los ojos amorosos de quien espero por muchos años el momento idóneo para permitir que el llanto fluya al mismo tiempo que las nubes cargadas de la destemplanza fluvial. Amar tan tiernamente y ser amado entre las primeras caricias de unas manos delicadas, firmes, que escriben el nombre amado en cartas de amor que en estas épocas ya no circulan, como esas notas donde escribí su nombre envolviendo la hoja arrancada del cuaderno de matemáticas  entre los pétalos de una rosa roja que por aquellos ayeres cuidaba en los jardines donde trabajaba como jardinero y cultivaba las rosas a las que les hablaba de la forma en que deseaba los labios purpurinos de la chica amada, esas presentes mal dibujadas con poemas que desparramaban tanta miel que se escurrían entre las manos y que por alguna razón inexplicable jamás llegaron a su destino perdiéndose entre las cajas olvidadas llenas de polvo como los recuerdos donde por alguna insospechada razón regresan en estos momentos cuando la melancolía pugna por salir de entre mis ojos, y un nudo me hace carraspear mientras escribo rememorando los rostros, los nombres y sus caras. 
Como anhelo amar en este preciso instante de la mediana edad, despertar en las madrugadas acongojado, mientras los oídos escuchan el siseo de los viejos discos de acetato apartados de los recuerdos llenos de letras tan sencillas, simples y cursis plagadas de miel cubierto de amor, transpirando, latiendo y palpando amor, con los ojos a punto del llanto al escuchar los estribillos de la canción, evocando los momentos de soledad mientras la adolescencia jugaba a transformarnos en ser mayores, escribiendo poemas en cualquier cuaderno dejado en quien sabe que rincones para luego ser cubiertos con los años empolvados de olvidos y desmemorias compartidas, entre las telarañas de crecer y “madurar”. 
Quiero amar con todas las fuerzas del alma para transitar a la reciprocidad de ser amado no importando la imperfecta desazón de la palabra amado, emerger en fuegos de artificio justo en los momentos cuando la vi girar su rostro en la misma dirección y en el mismo instante en que  levantaba la vista y nuestras miradas se encontraban, arrebujadas al menos mis mejillas de un rojo encendido dibujando una mueca a modo de sonrisa, mientras sus labios se abrían en pos de una fresca sonrisa ganada con la tonteras que siempre se me ocurrían. 
Deseo tanto amar, aprender a cobijarnos con los brazos tibios caminando sobre las calles nuestras o tomados de las manos mirándolo todo como por primera vez, sintiendo mariposas revoloteando desde el estomago hasta el pecho, erguido de placer de tener a quien amar por tanto tiempo, inventando frases nuevas construidas a base de sonrisas ganadas por cada mañana perdida pero encontrada en sus ojos picaros de extraña mirada, sentados en las fuentes disfrutando el solo placer de tenernos por un instante, olvidados del tiempo y de la distancia, en ese lugar bajo los pinos que nos envuelven entre las sombras tomar su carita entregarle en un beso todo el amor encerrado en las soledades de tiempos inmemorables…


G.C.
27/04/17
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miércoles, 12 de abril de 2017

Hoy no quiero escribir…

Hoy, no quiero escribir
ni plasmar en los típicos signos arábigos
que llaman letras, las nimiedades de tus actos,
ni designar con signos, lo que tanto te quiero,
lo mucho que te extraño, lo mismo que te anhelo.

No deseo perderme
rebuscando entre los recuerdos y congojas,
lo mismo en  aquellos actos nuestros, profundos, permanentes,
prisioneros del tiempo, aquel, de aquel momento
en que las miradas se perdían entre la agitación, ante nuestros ojos.

¡¡No¡¡, no describiré los atardeceres
envueltos en finos trazos, de pinceladas infantiles
de risas surcando de tus labios de niña amada,
crepúsculos multicolores donde reposaban nuestros sueños,
embriagados de notas de cánticos poéticos,
con sutiles olores de rosas en capullo.

La pluma impávida, postrada,
inhabilitada para describir tus actos
no se permite siquiera levantar su tinta al vuelo
para describir gráficamente
el lisonjeo de tu figura añorando las caminatas matutinas.

¡¡Hoy no quiero escribir¡¡ te lo repito
me lo digo a mi mismo desde los cuatro puntos cardinales
donde he puesto tus malditas remembranzas.
Te sigo amando a través del tiempo y la distancia
a través de los años perdidos y los sueños construidos,
entrelazados de evocaciones de los días felices,
cuando tus labios temerosos se abrían a nuestras nuevas experiencias
y abandonaba la pluma en cualquier parte para escribir en tus mejillas la palabra
“te amo” con mis dedos trémulos y la sencillez de un niño.

Hoy no quiero escribir,
aun maldigo tu recuerdo aferrado a mi memoria con  dolor, con la nostalgia.
¡¡No me duelas¡¡
 Melancólica remembranza, me duele tu sombra
¡¡No me llames¡¡ ¡¡Nooo¡¡¡
 Aun despierto en las noches buscando tu voz entre las sombras
tu figura extraviada en otra mano en otro cuerpo,
¡¡maldita pluma¡¡
insolente, atrevida,
petulante escritura surgida de  mis dedos
en momentos en que he decidido olvidarte,
desterrarte en el escondrijo mas apartado de mi alma.
Vuelves a mis dedos, a posicionarlos, a invertir en palabras
gastadas en otras épocas
manifestándose nuevamente el deseo inequívoco
de amarte…
Hoy, no quería escribir…y te escribo.

G. C.
12/04/20017

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